Algo o alguien acaban de romper tu corazón. Estabas desprevenido ante una traición, un comportamiento horrible o la pérdida de un ser amado. De repente sientes como si hubieses perdido toda esperanza…puedes sentir un dolor físico en tu pecho que te deja herido y asustado. ¿Qué esperanza tienes de recuperarte o de descubrir qué terminara con este sufrimiento?
Todos sabemos que las emociones son parte vital de lo que somos. A pesar de ello, no podemos entender por qué se necesita tanto tiempo para sanar las heridas emocionales. Nunca sacaríamos el yeso de un hueso roto o retiraríamos las suturas de una herida en la piel hasta que estuviesen completamente curados. Debemos entender que una sanación emocional completa requiere tiempo.
Satanás guarda un archivo de nuestras debilidades, nuestros fracasos, nuestras vergüenzas, nuestros temores. Nos sigue recordando que no podemos perdonar a quien nos lastimó. Es un mentiroso.
El libro de Salmos ofrece gran consuelo cuando se está viviendo un largo período emocional de tristeza, miedo y dolor. “Él sana a los que tienen roto el corazón, y les venda las heridas” (Salmos 147:3).
Nadie escogería tener un corazón roto. La agonía y el tiempo de restauración son insoportables. Sin embargo, hay alguien que tiene un corazón intachable y ha elegido tenerlo roto. De todas las formas posibles, Jesús experimentó un corazón roto. Él entiende la traición, la tentación y la pérdida (Isaías 53:3; Lucas 22:33-34)Él es nuestro consolador, consejero y compañero, que llena los espacios vacíos de nuestro corazón.




